Mi historia

Dos veces en mi vida en acudido a mi carta astral en busca de guía, pero fue conocerme a mí misma lo que realmente me llevó a conocer mi propósito.

 

Cuando era niña siempre soñaba con hacer arte, y sin saber exactamente qué quería hacer escogí estudiar diseño gráfico, pero fue en la clase de fotografía que encontré mi pasión.

Por eso continué mis estudios y me fui a hacer un diplomado en fotografía aplicada en el Art Institute de Fort Lauderdale, donde aproveché para coger clases adicionales cómo “procesos artísticos alternativos” y “photojournalism”.

 

El arte y las historias ya me interesaban pero estaba un poco perdida con respecto a qué quería hacer.

Y al consultar mi carta astral la primera vez, en la cuál me dijeron que en mi vida estaban muy marcados dos caminos: Uno era fotografía y arte, y el otro sanación energética, que también me gustaba pero como ya estaba estudiando fotografía decidí que ese era mi camino.

 

Regresé a Ecuador y empecé a trabajar en una agencia de publicidad cómo diseñadora, al mismo tiempo saqué mi certificación en PNL y coaching y empezaba a salir con el que sería mi futuro esposo.

 

Ser fotógrafa a tiempo completo no estaba en mis planes por el momento ni sabía cómo hacerlo ni qué clase de fotografía quería hacer.

Al terminar la certificación renuncié a la agencia, no era lo mío, me casé y tuve a mi hija quien cambió para siempre mi vida.

 

Fue una época dura llena de muchos sentimientos que a veces no podía manejar, así que empecé a tomar fotos que me hablaran sobre mis emociones y quería que ella se sienta amada en cada foto que tomaba.

 

Para ese entonces nuestra situación financiera y la del país, me llevaron a entrar al mundo de las sesiones y eventos familiares. Yo quería encontrar mi propósito en mi trabajo pero no sabía quién era ni qué quería comunicar con él, solo sabía que había mucha emoción en la fotografía pero no sabía cómo comunicar lo que yo sentía era importante sobre las fotos familiares. Volví a mi carta astral para buscar guía.

En esta ocasión me dijeron que mi camino estaba en fotografiar el alma, sonaba muy bonito, pero eso ¿Qué significaba? Seguía igual de perdida.

 

Los eventos me llevaron a redescubrir el foto periodismo familiar, haciendo que buscar mis historias se volviera algo diario, me enamoré. Me enfoqué en estudiar qué es lo que hace que una imagen comunique emoción y cuente una historia, quería dejar un legado de recuerdos para mi hija.

 

Durante este tiempo ella fue creciendo y su colaboración se volvió más elusiva, empezaba a tener sus propios gustos y opiniones y ya no quería hacer todo lo que le pedía así que empecé a usar un enfoque más documental para contar mis historias en esta etapa, lo que me hizo apreciar más la belleza de la realidad.

Pero precisamente el hecho de que mi hija estaba formando su identidad y desarrollando su forma de pensar, hacía que estas preguntas retumben en mi cabeza: ¿Qué quieres que ella aprenda de ti? ¿Cómo se lo piensas enseñar?¿Estás dándole el ejemplo de lo que quieres que sea?....No tenía esas respuestas.

 

No sabía quién era yo en mi propia historia ni en que me convertía todo lo que había aprendido. Así que empecé a trabajar en conocerme, a entender de qué se trata el amor propio, a reconocer el valor de la autenticidad y la autocompasión.

 

Me di cuenta de que lo que quería era que mi hija aprenda a conocerse a sí misma, que reconozca su valor en este mundo por ser quién es y cómo eso puede tener un impacto positivo en su vida.

 

Encontré que las fotos familiares jugaban un papel importante en esto, cómo pueden ayudar en la formación de identidad en los niños, que no solo sirven como un banco de memorias, si no que refuerzan la conexión familiar y a sentirse parte de algo importante y a sanar emocionalmente.

Esto era importante, empezaba a entender lo que sentía yo al tomar fotos y por qué el contar historias, más que solo tomar fotos bonitas era algo digno de considerar.

 

El verdadero poder estaba en las historias.

 

Cuando contamos una historia invitamos a la exploración de emociones, nos ayuda a conectar basándonos en experiencias y hace que todo se vuelva más memorable.

 

Y mientras más aprendía cómo usarlas para conectar en mi vida, más entendía cómo usarlas para conectar y ayudar a mis clientas. Y este es el principio que uso en mis trabajos.

 

Cada foto que tomo tiene el propósito de llevar a mis clientas a conocerse más, a ver la belleza en su vida, a conectar con las personas importantes para ellas y a comunicar el valor de su historia tanto en su vida personal como en sus emprendimientos y marcas.

img_0786_edited_edited.jpg

¿Te gustaría separar tu sesión?

¿O tienes alguna pregunta sobre mis servicios?